Atención al cliente y expectativas bajas
La crisis financiera actual ha resultado un gran desafío para todos los empresarios, pues ha roto con todos los instrumentos normales de previsión, lo que hace aún más ardua la pronta recuperación económica.
De allí que los ejecutivos de grandes corporaciones, desprovistos de algún signo de certeza sobre el rumbo financiero, se enfrentan en estos tiempos de incertidumbre ante miles de dilemas empresariales.
Antes de tomar cualquier decisión importante, los estrategas empresariales deben
1) mantenerse atentos ante los movimientos económicos
2) entender la ubicación de su negocio en el mercado
3) evaluar la estrategia del consumidor
4) visualizar sus líneas de producción tras la recuperación económica.
A su vez, las empresas podrían aprovechar estos momentos de desasosiego para re-diseñar sus negocios en miras a un futuro lejano.

Uno de los mayores errores que presenta el nerviosismo por este desacelero económico es actuar imprudentemente, pensando sólo en los problemas inmediatos: recortando costes, iniciando despedidos masivos, descartando inversiones en áreas generadoras de ingresos sustanciales.
No obstante, mucha pasividad también resulta peligrosa para la rentabilidad y progreso de las compañías.
MacMillan aconseja a las empresas que tomen como ejemplo las gasolineras que cobran cada vez menos en los pagos en efectivo en relación a las ventas con tarjeta de crédito y desarrollan estrategias similares para atraer consumidores dispuestos a pagar en efectivo, en vez de pagar con tarjeta.
Él cita el caso del gigante de la electrónica de consumo Best Buy, que busca descubrir nuevos nichos en un comercio ya saturado.
La tienda intenta, inclusive, dirigir productos hacia el creciente mercado latino, sugiriendo usos innovadores de Twitter, y ofreciendo precios bajos para aparatos de televisión de marca propia.




